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"Más allá de uno mismo" puso sobre la mesa todas las cartas de Manolo Tarancón hace casi tres años. Curtido en directo en cientos de garitos ha aprendido a disfrutar del placer de hacer (y grabar) discos. Heredero del mejor Nacho Vegas, Manolo revalida su propuesta ahora con "Imperfectos": un disco completamente distinto al anterior. Menos meticuloso, menos detallista en pro de una asombrosa autenticidad. Una de las mejores colecciones de canciones que se recuerdan este 2009, capitaneadas por Alfama, que el valenciano presentará por toda España a partir del próximo viernes. La primera parada: Bilbao. Hasta que llegue a Madrid todavía queda un trecho, así que hemos aprovechado estos días para hablar con un músico que lleva por bandera su honestidad y que a nosotros nos ha convencido. De hecho, es nuestro disco del mes. Échadle un vistazo.
¿Cómo llevas los ensayos?
Estamos ya con los últimos flecos de lo que serán los conciertos. Tengo muchas ganas de volver a tocar de nuevo con toda la banda.
El disco acaba de salir: ¿cómo han ido estas dos semanas?
Las cosas van tranquilas. El disco ya se ha enviado a los medios y estamos esperando a que con la distribución el disco llegue a todas las tiendas. Hasta que no pase un mes no podremos hacer valoraciones pero estoy contento con cómo ha quedado todo y para mí eso es lo más importante.

¿Le ves encanto a la imperfección?
Sí. El título viene porque el disco anterior fue grabado con muchos más medios. Perseguíamos un sonido más nítido, perfecto, intentando no caer en el error. Esta vez hemos hecho algo más fresco. Que suene más a directo. Somos seres humanos y somos imperfectos. Aquí lo importante son las canciones, los detalles son más secundarios.
Hay un detalle en el libreto del disco que me gusta, y es que salen todos los músicos de tu banda.
Para mí es fundamental que así sea. Soy el autor de las canciones pero la decisión de poner a cada músico en una página del libreto para mí es importante. No es un trabajo sólo mío, sino un curro en equipo, de mucha gente.
Paco Loco se ha encargado de la producción y, cada vez más, sus estudios se están convirtiendo en un lugar de peregrinaje para cualquier solista o banda independiente que se precie.
Ha sido una experiencia muy positiva. Me apetecía especialmente grabar allí porque buscábamos un sonido muy concreto. Veníamos de grabar Más allá de uno mismo a lo largo de casi un año entre la preproducción y la grabación propiamente dicha. Paco era idóneo para conseguir la frescura que buscábamos. Imperfectos está grabado en seis días, conviviendo todos en la misma casa. Tiene su casa allí, que es muy cómoda, donde nos alojamos todos los músicos que vamos a grabar allí y el estudio aparte. No le conocíamos y me gusta mucho su método de trabajo. Elimina la presión desde el principio. Venía de comerme mucho la olla con las grabaciones y aquí aprendí a disfrutar de una grabación.

¿Llegasteis a hacer esas boogie nights que organiza Enrique Bunbury con los músicos que pasan por el estudio de Paco Loco?
No. ¿En qué consisten?
Son unas cenas que Enrique Bunbury, que vive allí, hace con algunos de los grupos que pasan por el estudio de Paco Loco.
Algo había oído. (Risas) No. Paco nos ofreció alojamiento completo. Muni, su mujer, aparte de cantar fenomenal, que está ahora con Remate cocinaba fenomenal. En nuestro caso, la cosa estaba difícil porque éramos nueve músicos. Me consta que músicos como Polar o Alondra Bentley han vuelto con un par de kilos de más de sus grabaciones. (Risas)
¿Cómo te defines más, cantautor o retratista de la realidad?
No me gusta mucho el término cantautor. Por el sentido con el que se toma, sobre todo. Ambos conceptos se podrían unir y complementar: soy un cantautor retratista. Siempre digo que hago música de autor, que es distinto a cantautor. La música de autor, como el cine de autor, es más personal, más comprometida. Soy cantautor porque hago mis letras, mis melodías y las defiendo. Quiero huir un poco de ese término porque, aunque no tengamos nombre de conjunto somos una banda de rock. Me gusta lo que me has dicho de retratista, porque me gusta mucho retratar a las personas.
En el disco hablas de Música fácil en tiempos duros y en los agradecimientos dices “este trabajo está dedicado a los músicos de vocación, a todos aquellos que sólo perciben la pureza de la música”. ¿Aquí no hay una contradicción?
Creo que no. Siempre he definido mi música como sencilla. Me salen así las canciones. Con cinco o seis acordes y poquito conocimiento puedes transmitir muchas cosas. No tengo por qué acomplejarme, o acomplejar mi música por este motivo. Lo de “música fácil” es un guiño. Viene de una anécdota que me pasó en un concierto en Valencia. Escuché un bulo por el público de un tipo que decía “Ah, soy Manolo Tarancón y hago música fácil” (con sorna). A lo que me refiero en los créditos es que hay mucho intruso que quiere estar en el mundo de la música por otros motivos que tienen más que ver con la fama que con otra cosa. Quien es músico de verdad es el que se levanta por la mañana y tiene ganas de tocar. El que graba un disco como excusa para poder salir a tocar en directo.
Pero una cosa es la música sencilla y otra es la música fácil
Te entiendo. Viene más por eso que te digo. El contexto de la canción es mucho más amplio que esa sóla idea.
¿Ha habido algún “pecador” que te haya llamado la atención?
Lo dudo mucho. Me llaman la atención los músicos de verdad. Hay gente que está en el mainstream y que me gustan mucho. Amaral, sin ir más lejos, es una banda que hace cosas muy interesantes. Han conseguido su sonido, sus metas y además son unos tipos que vienen peleando el garito desde muy jóvenes. Es un gran ejemplo de todo esto. Como grupo me dicen muchas cosas aunque no estén dentro de la música independiente.
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Un saludo.
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